Innovación
Innovación es un tipo específico de cambio que pretende abrir nuevas posibilidades ventajosas o bien, superar ciertas dificultades.
Innovar es instaurar modos nuevos de organizar lo que hay; es crear nuevos conceptos para obtener nuevos usos y opciones más ventajosas. Tiene que ver con añadir ventajas o restar dificultades.
Innovar es atender lo que hagamos desde la perspectiva de la mejora. Es la tendencia natural de la vida y también del ser humano, por tanto, no hay peor error que dar la espalada a las innovaciones que llegan. Las innovaciones llegan por necesidad y como consecuencia de la misma evolución. El propio ser humano fue en su día una innovación, como lo fueron todas las especies.
No hay progreso sin innovación
Larguero troquelado para acople de lama y cerradur
Cualquier perfil con lado de 40m/m, cualquier modelo de cerradura, porteros automáticos...
Tampoco olvidemos que la evolución de la humanidad se ha basado en la suma de todas nuestras innovaciones. Hemos superado a las demás especies en el dominio del entorno justamente por eso, porque hemos innovado y las demás especies casi no lo han hecho.
Si está usted ahora en un entorno hecho por la mano del hombre, podrá comprobar que todo lo que usted perciba –procedimientos o productos-, fue considerado en algún momento una innovación y un adelanto, aunque ahora, la mayoría de esos avances hemos olvidado que lo fueron y los damos por supuestos pero que, si desaparecieran de pronto, pasaríamos verdaderas calamidades.
Efectivamente, la mayoría de lo que en su momento fueron innovaciones, las tenemos asumidas ahora como "cosas normales que siempre estuvieron ahí”; sin embargo, la vida fue bien distinta hasta que surgieron. Cada innovación, en mayor o menor grado, ha producido cambios irreversibles en las culturas, modificando los estilos de vida y el modo de hacer el arte y la ciencia de las personas y los profesionales.
Cada innovación es un paso más de la evolución y se constituye en el preludio de otras nuevas innovaciones que gracias a la primera, se están forjando. No hay marcha atrás.
Hubo un tiempo que no había sillas, no había mesas, no había puertas ni ventanas, como tampoco había sistemas para cerrarlas; no había perfiles metálicos prefabricados, no había ningún tipo de rueda, ni ladrillos, ni prendas de vestir, ni papel, ni acero...mucho menos electrónica ¿Imagina un mundo sin teléfonos o sin automóviles? qué distinto sería todo y qué difícil sería la vida para millones de personas.
Resistencia a la innovación.
Pese a las ventajas que por lo general nos aportan las innovaciones, hay que ver cuánta resistencia surge ante lo nuevo y cuanta energía se gasta inútilmente ante lo que siempre es inevitable: El cambio.
Las personas tienen intereses vitales constituidos desde un determinado punto evolutivo o tecnológico, de ahí que, cuando surge una innovación quedan alterados sus intereses y con frecuencia, su modo de vida. Esto añade incertidumbre y miedo, siendo la resistencia, la respuesta típica de quien no se sabe convertir la nueva situación en nuevas oportunidades.
La resistencia al cambio suele surgir al preservar marcos de intereses previos, bien sean económicos o de cualquier otro tipo. Las innovaciones alteran los sistemas y dejan obsoleto eso que ahora funciona (Innovaciones anteriores). Un ejemplo: Hace tres mil años los caballos comenzaron a emplearse en China como medio de transporte; eso fue una gran innovación. Siglos después, apareció otra innovación llamada “Automóvil” que, fue denostada por todos aquellos cuyo sistema de vida se ponía en peligro y en desventaja, ante el nuevo avance. Del modo que fuera, pronto, los más ágiles e inteligentes comprendieron que el automóvil era inevitable y aportaba nuevas ventajas; con sus motores de explosión era el progreso y podrían disfrutar de una vida más cómoda por las ventajas y nuevas posibilidades añadidas.
Las innovaciones van entrando en nuestra vida poco a poco y, aunque también provocan cambios molestos, es indudable que se constituyen en los avances que permiten progresar a la humanidad.
Del modo que sea, no podemos evitarlas y cuanto antes las asumamos y descubramos sus beneficios, antes gozaremos de ellos. Como ya hemos apuntado antes, se trata de convertir lo nuevo que llega, en oportunidades de crecimiento y progreso.
La pervivencia se basa en la adaptación, una mente flexible es garantía de prosperidad y progreso sostenible. Se trata de evitar la resistencia inutil e improductiva y aceptar el cambio como un proceso inexorable, natural, necesario y saludable. Se trata de atender nuestro entorno con la lucidez y la serenidad del saber que ya hay que cambiar, porque con el cambio y la innovación, seguiremos mejorando.
