Sencillez
¿Por que conviene cada vez más la sencillez?
Todos sabemos que las personas huyen y suelen quererse evadir de las dificultades.
Solemos aplicar la ley de conseguir lo máximo con el mínimo esfuerzo.
La gente busca lo fácil y ante lo dificultoso y complicado, surge la postergación y el desánimo. Lo que tendría que costar uno termina multiplicando su coste y lo peor, retrasando la entrega, con ello el cobro, mientras merma la satisfacción del cliente. Lo fácil fluye con rapidez.
Trabajos complejos y dificultosos requieren personal cualificado y también, por qué no decirlo, con cierto espiritu de responsabilidad y sacrificio; cualidades que, al igual que los buenos profesionales, son escasas. No ocurre lo mismo con sus nóminas, que lógicamente, suelen ser bastante elevadas.
En consecuencia, al establecer sistemas de trabajo sencillos, ampliamos el múmero de personas que podrán realizarlos. Ya no se requerirá personal con mucha peraración y le podremos dar mayor movilidad a nuestra cartera de pedidos.
Con todos los sistemas que venimos desarrollando y que ya tiene a su disposición, hacer una puerta -mallorquina o de otro tipo-, con sus sistemas de cierre incluidos, es cosa de niños.
